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¿Quién puede practicar la danza árabe?

No hay restricciones sobre religión, creencias, condición, constitución física o género. Los requisitos para hacer la clase es que tengas una cabeza, dos hombros, dos manos, dos caderas y dos pies, si los tienes te espero en la clase.

 
¿Los hombres pueden practicar danza árabe?

Cuando se escucha sobre la danza árabe la imagen que aparece en nuestra mente es de una bailarina con su traje adornado sorprendiendo al público masculino con su baile, pocas veces se toma en cuenta que cualquier forma de danza no debe ser específica a un género porque es la expresión de la pasión y la emoción, además de los beneficios a nivel físico, emocional y mental que produce especificamente la danza árabe.

En Occidente hay un tabú sobre la danza árabe y los hombres, se piensa que los practicantes de éste tipo de danza tienen inclinaciones homosexuales y como señalaba anteriormente, no hay restricción alguna sobre el género (y ésto incluye inclinaciones sexuales) y los beneficios a nivel físico, emocional, mental y espiritual no hacen distinción.

Hay muchas diferencias entre la danza árabe de las mujeres y de los hombres, las principales son:

  • Los hombres utilizan para bailar botas, pantalones amplios, camisa, chaleco, capa y un turbante, muy parecido a como se visten los gauchos argentinos, lo que varía de éstos es que se utilizan telas brillosas.
  • El tipo de algunos movimientos y la expresión corporal en general que es más varonil.
 
¿Cuales son los beneficios de la danza árabe?

La danza árabe te ayuda en la búsqueda del equilibrio perdido y contribuye a la concientización de los mecanismos corporales fundamentales, los del centro de gravedad y de fuerza vital del organismo. Los principales resultados de la práctica constante de la danza árabe son:

  • NIVEL FÍSICO
    • Incrementa la agilidad.
    • Permite un mejor control sobre las acciones y movimientos
    • Desarrolla la coordinación motora e impulsos.
    • Ayuda al desarrollo de la sensibilidad, el ritmo y los reflejos.
    • Activa los órganos internos de acuerdo al tipo de movimiento que se realiza.
    • Define la figura por el fuerte trabajo muscular que se realiza.
  • NIVEL EMOCIONAL
    • Buen humor.
    • Sensación de bienestar.
    • Actitud de entrega y generosidad en las relaciones humanas.
    • Tornan a sus practicantes más sociables y activos.
    • Produce desbloqueo de emociones reprimidas y tensiones acumuladas a través del tiempo por los difíciles planteos del diario vivir.
    • Genera un proceso de autoconocimiento que conduce a un aumento de la autoestima, de comprensión, aceptación y valoración del propio cuerpo y del propio ser.
  • NIVEL MENTAL
    • La concentración que debe dirigir hacia la música y los movimientos de las coreografías hace que se desentienda de los problemas, para luego retomarlos con una óptica más positiva.
    • Celebra la vida, fomentando la creatividad y la expresión de la personalidad de cada individuo.
    • Estimula la memoria, concentración, y capacidad de responder físicamente a estímulos y órdenes dadas por el cerebro.
    • Desarrollo del hemisferio derecho del cerebro.
  • NIVEL ESPIRITUAL
    • Se reestablece la conexión con el yo interno.
    • Logra la comunión con todo lo que nos rodea.
 
¿Qué expresa la danza árabe ?

Nadie puede dar algo que no tenga en su interior. Por muchos siglos de dominación, se ha hecho creer que el lado sugestivo y seductor debía ser reprimido, anulado y escondido debajo de lo masculino que ha sido permitido y legitimizado. La danza árabe hace renacer y saca al exterior el lado sensitivo, lunar, intuitivo y así posibilita el desarrollo del hemisferio derecho.

El cuerpo del practicante de danza árabe se muestran dos aspectos de la existencia: el aspecto terrenal y el aspecto etéreo, logrando así a través de la danza el equilibrio.

De la cintura para arriba se expresa lo etéreo, el cielo, los movimientos son ondulantes y suaves, los brazos son alas y las manos se asemejan a lenguas de fuego siempre en expansión.

De la cintura para abajo, la tierra, los pies aferrados a la tierra demuestran una actitud, una conexión con la materia, todo el aspecto de sobrevivencia.

La danza intenta liberar de nuestra esencia la sensualidad y la espiritualidad y lograr así mistificar la seducción algo que ha sido cambiado por las religiones y no integrado al espíritu, para así lograr la tan ansiada unidad.

 
Un poco de historia de la danza árabe...

Se dice que la danza árabe era una danza sagrada porque surge en egipto en el interior de los templos egipcios, de carácter ritual ejecutada por sacerdotisas que debían llevar una vida pura y ordenada en todos los planos. Ellas, danzaban y a través de sus movimientos invocaban a la divinidad y luego la transmitían, eran así canales de la divinidad.

Más tarde surge la danza árabe masculina ya que en el Imperio Otomano que se prolongó desde 1345 hasta 1922 y cuando se abolió el sultanato, Turquía se convirtió en una república. La danza del vientre era realizada por mujeres para mujeres. El rakkase es la bailarina de la época otomana. Convertirse en un rakkase o un cantante estaba estrictamente prohibido para las mujeres musulmanas. Incluso rakkase no musulmanas tenían que llevar velo y vestidos muy conservadores y aunque está prohibido por la religión, el gobierno tolera la música y el baile, sin embargo, las bailarinas casi nunca aparecían en público. Con la ausencia de mujeres en la vida social y entretenimiento, los hombres otomano ver bailarines del vientre, generalmente conocido como rakkas, para satisfacer su necesidad de ver algo estético. Los bailarines tenían más libertad en comparación con rakkase. Podrían ser considerados como musulmanes o no musulmanes.

Poco a poco la danza árabe se empezó a bailar profesionalmente por hombres y especialmente mujeres.

La danza árabe se hizo popular durante el movimiento romántico de los siglos XVIII y XIX, con la representación que los artistas orientalistas hacían de la vida de harén del Imperio otomano. En esa época, bailarinas de distintos países del Oriente Medio comenzaron a mostrar estas danzas en distintas Ferias Universales, a menudo atrayendo casi más público que la propia exhibición tecnológica. Los comienzos del cine recogen a algunas de estas bailarinas, como es el caso de la película "Fatima's Dance", de amplia distribución en las salas de la época. Sin embargo, se ganó fuertes críticas por su "indecencia", llegando finalmente incluso a censurarse por presión popular.

Algunas mujeres occidentales empezaron a aprender e imitar la danza de Oriente Medio, que en aquel momento era objeto de colonización por parte de naciones europeas. El ejemplo más conocido es el de Mata Hari, que a pesar de fingir ser una bailarina de la Isla de Java, se acercaba más a las formas de danza del Oriente Medio que a las de Indonesia. Por este y otros motivos, a principios del siglo XX, en América y Europa la idea popular llevaba a dar por supuesto que estas bailarinas eran mujeres de moral dudosa.

 
 
 
Última actualización: 31 de enero de 2,012